Un juego de Juan Verde Asorey

Portada-TravesiasdelpensarUn juego de Juan Verde Asorey en la presentación del libro TRAVESÍA DEL PENSAR el pasado 25 de septiembre.

Justicia y orden alfabético.

El Ateneo de Cáceres acaba de publicar el libro  Travesía del pensar. En su índice figuran 14 autores  con sus correspondientes artículos (y un Prólogo). En la presentación, el Presidente del Ateneo dudaba por dónde empezar, dado que estábamos presentes cuatro de los autores.  Yo, a su lado, y siendo el último, le induje a que empezara por el final. Y fue así como lo hizo.
Como el público se había percatado de mi influencia, consideré que debía explicarlo en mi intervención.
Después de saludar y felicitar al Presidente por la edición, y a los presentes por asistir a cosas tan ‘inútiles’ (según el concepto ordinario de utilidad), después  de reprender al Ministro de Educación por su menosprecio de la Filosofía en la enseñanza, y después de insinuar el tradicional modo deficiente en que, al parecer, se enseña esta materia en España (aparecen ministros ‘así’),  intenté exponer al público por qué me parecía más justo que se empezara por el final.
La justicia no debe depender del azar o de la suerte. ¿Todos de acuerdo? Silencio. Pero tener una letra u otra en el apellido o en el nombre, casi nunca depende de una decisión consciente y libre de quien se llama de un modo u otro, por consiguiente no es de su responsabilidad, y por tanto, no debe influir en sus merecimientos. Suponiendo que hablar antes o después tuviera unas consecuencias de valor diferentes, no parece justo que se haya decidido este orden por ese procedimiento. Y dado que yo había sido relegado al último lugar por puro azar alfabético, lo que implicaba que la gente ‘ordenada’ probablemente no me iba a leer, consideré que se me debería resarcir un poco invirtiendo aquel orden, siquiera ante el selecto, pero no excesivo, número de asistentes al acto.
Es muy probable que les hubiera parecido poco justo a los de la parte central de la lista. Quizás hubieran preferido proceder a una intervención mediante sorteo simple. Pero, claro, un sorteo normal en nada se diferenciaría del azar alfabético, dado que, de salida, ninguno de los componentes de esa lista tenía más ventaja por el hecho de haber sido utilizado ese criterio. No sería igual si el mismo grupo participara en cosas semejantes varias veces. En este caso, habría que idear un procedimiento en el que todos tuvieran las mismas oportunidades. Lo que exigiría disponer siquiera de 14 ocasiones iguales.
Pero aun dándose las 14 oportunidades, alguien podría pensar que no serían idénticas, porque podrían variar los temas tratados y su interés social, con lo que el número de oyentes o de lectores podría variar, con el consiguiente perjuicio para el escritor, no sólo desde el punto de vista económico (situaciones semejantes, pero ya con ánimo de lucro), sino, sobre todo, por la mengua (merma) de reconocimiento, con sus indeseables consecuencias psicológicas para las ilusiones propias del oficio del escritor.
Considerando todos estos pormenores, he llegado a la conclusión de que, en situaciones de esta clase, uno de los procedimientos más justos, por equitativo, es el orden alfabético, basado en el refrán que dice: A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga (El Quijote II, 64).

CLUB DE LA CERVEZA

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Ayer, en la sede del Ateneo quedó formalizado el club de la cerveza.

EL día 14 de octubre a las 19:30 tendremos la primera cata donde saborearemos dos marcas, una cerveza belga de abadía y otra catalana.

Si alguien está interesado en unirse al club, que se ponga en contacto con Valentín o con Carmen Mosquete.

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